Presentación

Durante el pasado siglo, los problemas relacionados con las dificultades atencionales en menores y en adultos, no fueron tomadas en consideración por la mayoría de los profesionales, considerando que se trataba en todos los casos de una falta de voluntad para atender a las tareas relevantes.
Daba igual se tratase de aspectos relacionados con el aprendizaje escolar, la vida social o el desempeño en tareas profesionales. Las situaciones, tanto de  niños como de adultos, con problemas de rendimiento en sus tareas se explicaban por falta de suficiente atención, lo cual se relacionaba con su motivación.
Por ello, tras una etapa en la que la Medicina consideró la existencia de una clase de patología cerebral, la cual explicaba algunos casos, una segunda etapa de sólidas investigaciones permitió descartar tal patología y se consideró que estos problemas se debían considerar “trastornos de conducta” (behavioral disorders).
Así pues, no es de extrañar que, al menos en España, antes de los años 80, no hubiera publicaciones, ni comunicaciones a Congresos de Pediatría, Psiquiatría o Neurología; ni Jornadas específicas dedicadas a esta problemática. Los que en la actualidad se presentan como “expertos” en el tema, no tienen en su currículo, pese a su moderadamente avanzada edad, ninguna clase de actividad investigadora o clínica sobre este tema.
Fue la llegada de los intereses de la industria farmacéutica la que “abonó el campo” con suficientes cientos de miles de dólares/euros, para el florecimiento de libros, artículos, Congresos y Jornadas, casi todos financiados por dicha industria (los Congresos, las publicaciones  y los nuevos “expertos”…) logrando así que se haya instaurado una “Verdad de Mentira”. A saber: “el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es el trastorno neurobiológico, neuropsiquiátrico, neuro-algo, más frecuente en la infancia”  (frase con la que más o menos de esta manera se empieza cualquier artículo, entrevista, comunicación  congresual, libro o conferencia).  Bien es cierto que, cuando a todo niño o adolescente que se mueve, se distrae de sus tareas o muestra excesiva impulsividad (es decir, actúa con muy poca “reflexividad”) se le aplica con suma ligereza este diagnóstico; razón por la cual es una verdad la afirmación de que es el “trastorno más frecuente, más prevalente,…” en la infancia.
Pero tal afirmación es también una mentira. Es mentira su denominación:
 
“trastorno neurobiológico” (todas las neuronas son “biológicas”, de modo que ¿a qué viene tal redundancia si no es para impresionar?
 
“trastorno neuropsiquiátrico” (¿es que ahora los Neurólogos se han hecho Psiquiatras? ¿o al revés? ¿qué es eso de neuropsiquiátrico? Quizás también se emplea para impresionar…

y es también mentira que sea el problema más frecuente en la infancia y la adolescencia.

Las consultas a Psicología y Psiquiatría más frecuentes son el fracaso escolar (25-30%) y los problemas de interacción social con padres, profesores y compañeros.
Los niveles de agresividad verbal, gestual e instrumental en niños y adolescentes se encuentran en niveles “estratosféricos”, llegando a las consultas mediante indicadores de ira, ansiedad y depresión, según los casos.
Así que es cierto que el TDAH se diagnostica con una frecuencia muy elevada (no olvidar que eso se dispara en el año 2003, cuando comienza la comercialización del muy conocido “Concerta”, seguido de “Strattera”, la marca de la compañía rival; pero es falso, ya que los problemas más acuciantes, graves y “trastornadores” son los niveles de ansiedad  y de ira (de causas diversas pero bien conocidas).